Asesinato en la carretera a Danlí
10:03 pm - Carmilla Wyler
La Policía encuentra el cadáver de una mujer joven y "La Española" resuelve el misterio. Este relato narra un caso real. Se han cambiado los nombres.
Honduras
HALLAZGO. La mañana del domingo 6 de noviembre de 2011 fue fría en extremo. Espesas nubes de niebla bajaban de La Montañita y cubrían la extensión como una mortaja, dándole a los pinos un aspecto fantasmal. No soplaba el viento y la tranquilidad se rompía de vez en cuando con el rugido del motor de algún vehículo que casi volaba sobre el pavimento de la carretera de oro hacia Danlí.
Aunque el sol ya estaba alto en el cielo, su calor todavía no era suficiente para derretir la niebla, sin embargo, pronto iba a desaparecer y quien pasara por esa zona a aquella hora podría ser testigo de lo que la Policía acababa de descubrir a unos veinticinco metros de la carretera.
El cadáver de una mujer joven estaba tirado sobre la hierba, boca arriba, con señales de golpes en la parte izquierda del rostro y con manchas de sangre que ya habían formado una costra en el pelo y en la mejilla. También tenía sangre en la nariz, en los labios entreabiertos y en el hombro izquierdo. La blusa que vestía estaba recogida por encima de los senos, vestidos con un brazier gris de encaje, y tenía raspones y pequeñas heridas en la espalda.
Cuando la Policía motorizada avisó a la Dirección Nacional de Investigación Criminal, el sol ya estaba alto en el cielo y la niebla había desaparecido, aunque quedaba en el ambiente un frío delicioso que bajaba de las montañas en suaves ráfagas de viento.
FEMICIDIO. El caso se le asignó a "La Española". Se trataba de un femicidio más y a su equipo le correspondía investigar el crimen. Y decimos "un femicidio más" porque ya se ha hecho costumbre la muerte violenta de mujeres en una sociedad que todavía no acepta que el machismo, esa aberrada y aculturizante conducta, debe ser visto como una amenaza latente contra los derechos inalienables de la mujer, una amenaza que debe combatirse con leyes reales y severas y contra la cual deben inculcarse principios de igualdad y respeto desde la más tierna infancia porque, a fin de cuentas, lo bueno y lo malo del ser humano se adquiere en el hogar y se refuerza con los simbolismos equivocados de seudolíderes sociales. Aunque este deseo tal vez sea una utopía, o no sea más que un iluso desvarío.
LA ESPAÑOLA.
Los hermosos ojos de “La Española” quedaron al descubierto cuando se quitó los lentes oscuros y se los puso como diadema en el pelo. Sus labios gruesos y sensuales se abrieron para preguntarle algo a uno de los motorizados que custodiaban la escena y avanzó después, mirando hacia abajo, siguiendo una huella delgada que aun podía verse sobre la grama.
“Por aquí arrastraron el cuerpo -dijo a uno de sus compañeros-; lo cogieron de los tobillos y lo llevaron hasta allí. Este es un lugar demasiado visible y lo hicieron rápido. Y digo lo hicieron porque creo que el asesino tuvo ayuda…”
“¿Un cómplice?”
“Podría ser”.
“¿Ya viste el cadáver?”
“Lo estoy viendo”.
Siguió a esto un largo silencio. Los curiosos iban en aumento y los periodistas empezaron a caer como moscas a la miel.
“¿Qué opinás?”
“La Española” no contestó de inmediato. Estaba frente al cadáver y analizaba la escena con las cejas fruncidas y los labios apretados. Dejó que pasaran los minutos.
PSICOLOGíA CRIMINAL.
Se sabe que en la escena el buen investigador puede leer como en un libro abierto porque el modus operandi del asesino sigue un patrón definido y casi único que, si bien podría variar con el tiempo, no perderá algunas características que lo harán fácilmente identificable. Además, su firma es uno de los detalles más significativos que se encuentran en la escena y que el buen investigador criminal reconoce como primer paso para identificar al criminal. La firma en la escena es el motivo del crimen, el por qué, y refleja las razones del criminal, sus motivaciones y sus necesidades psicológicas. Por esto es que no existe el crimen perfecto, y lo que necesita la DNIC es mayor capacitación en esta área, más apoyo y, por supuesto, mayor interés por mejorar la investigación criminal en Honduras.
Dicen los expertos como Robert Ressler, John Douglas y Gonzalo Sánchez, que realizar un perfil psicológico del criminal a partir de la escena del crimen es un don natural que, sin embargo, puede adquirirse con el estudio, la práctica y, sobre todo, la vocación.
EN LA ESCENA.
"A esta mujer la mataron en un carro, probablemente un carro alto, 4X4. Creo que cuando identifiquemos el cuerpo tendremos más detalles. Estoy casi segura de que iban hacia Danlí, o en esa ruta, porque dejaron el cadáver a la izquierda de la carretera. Creo que la mataron a golpes en el interior del carro, que el o los asesinos se dieron cuenta de que estaba muerta y se asustaron. Tenían que deshacerse del cuerpo lo más rápido posible y en cualquier lado. Esta mujer tiene entre quince y veinte horas de muerta. Este lugar es visible. El otro lado de la carretera es un paredón. Se bajaron rápido y trajeron el cadáver hasta aquí."
"Pero podían venir de Danlí, o de esa zona".
"Sí, es posible, pero si nos fijamos bien, si hubieran venido de Danlí y hubieran tenido la urgencia de deshacerse del cadáver, lo hubieran hecho un poco más allá, donde el terreno es plano y permite que cualquier vehículo salga de la carretera sin problemas. ¿Ven más allá? A quince metros la carretera está al nivel del suelo, aquí hay una pendiente que podría hacer volcar a cualquiera que trate de bajar. Creo que se asustaron, tomaron la decisión, bajaron el cuerpo por la puerta derecha, y vinieron rápido hasta aquí, arrastrando a la muchacha muerta. Estoy segura que hay sangre en el carro. Sería bueno comunicarse con los informantes de esa zona, aunque hay que esperar el reconocimiento y hay que saber si han denunciado la desaparición de una muchacha en Yuscarán o Danlí…, o cerca de ahí…"
"¿Quién puede ser el asesino?"
"Creo que el que la mató a golpes iba sentado cerca de ella, lo que nos dice que ella era el copiloto. La golpeó con fuerza, la hirió y la muchacha no soportó. Quizás la intención del criminal no era matarla. Tal vez discutieron, él se enfureció, y la golpeó… Quizás se trate de su propia pareja… ¿Por qué pudieron discutir? Lo sabremos más adelante. Ahora hay que actuar rápido. Cuando tengamos el nombre seguiremos con el perfil".
"La Española" empezó a hablar. Tenía el rostro encendido, le brillaban los ojos y había en su acento un tono de enojo y amargura. Le sucedía siempre que estaba ante el cadáver de una mujer. Se le considera una de las mejores investigadoras de femicidios, y nosotros la consideramos una de las más humanas.
LA LLAMADA.
Dijo, además, que él habló por teléfono con ella varias veces en la mañana, mientras venía en el bus para Tegucigalpa, cuando estaba en clases en la Universidad y cuando salió a comer al Mall Plaza Miraflores con unas amigas. La última vez que se comunicó con ella fue a eso de las dos de la tarde. Estaba en examen y no quiso molestarla más. Ella se comunicaría con él cuando saliera. Pero ya no supo más.
A eso de las once de la mañana del 6 de noviembre, el policía reconoció a su novia en la morgue de Tegucigalpa. El forense le dijo que la mataron a golpes, que los golpes le produjeron una hemorragia cerebral y que su muerte fue casi instantánea. Agregó que, lo más probable, era que el arma homicida fuera un puño. "La Española" empezó a sospechar de él, sin embargo, había algo en el policía que no encajaba en el perfil psicológico del criminal y, por lo general, el perfil que realizaba sobre una escena dejaba pocas dudas sobre el autor del crimen.
EL PERFIL. "Creo que el asesino es un hombre alto -dijo "La Española"-, delgado y fuerte, quizás de unos veinte a veinticinco años. Es un hombre violento, tal vez no se crió con su padre, creo que tenía o tuvo una relación muy estrecha con la muchacha. Recordemos que fueron novios, que ya no lo eran, puesto que ella tenía una relación con el policía, aunque es muy posible que estuviera con los dos y que el ex no se hubiera resignado, y si la llevó a la estación de buses es porque todavía sentía algo por ella, y tal vez no solo amistad… ¿Qué pudo haber pasado entre ellos? ¿Qué desató la cólera del hombre? ¿Es que ella ya no quería seguir con esa relación? ¿Es que le dijo que ya tenía otra pareja? ¿Pudo esto encelar y enfurecer al asesino? Recordemos, además, que no hay semen en el cuerpo ni más señales de violencia que los golpes en el lado izquierdo de la cara y la cabeza… ¿Por qué no la golpeó en el brazo o más abajo? Pues, porque este tipo de machos tratan de destruir a su víctima, y empiezan por la cara, golpean en la cara, para humillar a la víctima y mostrar más su poder y su fuerza. Esto nos indica que el asesino tiene problemas con su padre, o con lo que debería representar la imagen paterna, y creo que creció sin una…"
Esa misma mañana, un hombre que se identificó como policía preventivo llamó a la DNIC preguntando si tenían informes acerca de una muchacha desaparecida. Dijo que se llamaba Ruth, que era su novia, que estudiaba inglés a distancia en la Universidad Pedagógica, que era maestra y vivía en Danlí, con sus padres. No la veían desde el sábado 5 de noviembre, en la mañana, cuando un antiguo novio, ahora su buen amigo, la fue a traer a la casa para dejarla en la estación de buses.
PREGUNTAS.
"Fulano".
"Bien. ¿Puede describirlo o tiene alguna fotografía de él?"
"Aquí está una foto".
"La Española" sonrió.
"Vamos a Danlí".
"¿Cuándo?"
"Ahorita mismo".
"¿Por qué?"
"Necesito alguna información… Y solo allá la vamos a encontrar. ¿Tenemos carro disponible?"
"Sí, siempre hay uno…"
"¿Tiene combustible?"
"Sí".
"Entonces avísenle al conductor que salimos para Danlí en cinco minutos. Quiero que uno de ustedes se encargue de conseguir el vaciado del teléfono celular de la víctima… Es urgente. Tenemos que sacar de circulación a un criminal."
"¿Cuál es el nombre del exnovio?"
EN DANLÍ.
"Hay alguien que tiene datos sobre la muerte de la muchacha Ruth. Tal vez les sirvan de algo. Sigan derecho esta calle y salgan como si vamos para Jamastrán. Nos está esperando."
El informante se bajó la visera de la gorra haciendo desaparecer la mitad de su cara, se subió al carro de la DNIC de un salto y empezó a hablar.
LOS DATOS.
"Usted tiene un perfil del criminal, ¿verdad?"
"Sí".
"Por desgracia aquí no trabajamos así todavía".
"La Española" sonrió.
"¿Qué tiene que decirme?"
El hombre carraspeó para aclarar la voz. Luego dijo:
"En un operativo de rutina del sábado 5 de noviembre, en la noche, la Policía detuvo un vehículo…"
"La Española" lo interrumpió:
"Un vehículo rojo 4X4".
"Sí. ¿Cómo lo sabe? ¿Quién le dijo?"
"Era uno de los datos que faltaban en el perfil. Por lo general, este tipo de hombres, machistas y violentos, usan ese tipo de vehículos, contrario a los hijos de papá y mamá que prefieren los deportivos… ¡Ajá! Continúe".
"Bueno. Esos son buenos detalles. ¿Quiénes los entrenaron a ustedes? Yo siempre quise ser de la Policía de Investigación…, pero se tiene lo que se puede. Ni modo".
El hombre levantó los hombros, un halo de tristeza ensombreció sus ojos, dejó pasar unos segundos, y agregó:
"Era un operativo de rutina. En el carro venían dos tipos, uno más joven que el otro. Les pidieron los papeles, dejaron que les registraran el carro y uno de los policías se extrañó al ver en el piso de la media cabina una cartera de mujer y unos libros y cuadernos.
"¿Y esta cartera de mujer?"
Cuando el policía le preguntó eso al chofer, este se puso nervioso.
"Es de mi novia."
"¿Y ella donde está?"
"Ella se vino después de nosotros, en bus, porque tenía que hacer unas cosas…"
"¡Ah!"
El policía le dio las gracias y le entregó los documentos, pero anotó aquel detalle en el libro de novedades del operativo.
"¿Usted conoce al hombre del carro rojo?"
"Sí."
"¿Sabe dónde vive?"
"Sí, pero no quiero involucrarme porque…, bueno, usted ya sabe…"
"Entiendo".
"La Española" anotó un nombre y una dirección y después hizo una llamada a Tegucigalpa. Media hora después, un fiscal de Danlí se encontró con ella. La plática no duró mucho tiempo. Veinte días después del crimen, tenían en sus manos la orden de allanamiento.
El hombre, vestido de civil, tenía el rostro cubierto con un pasamontañas, su voz era clara y, aunque denotaba un poco de nerviosismo, estaba seguro de lo que decía.
FULANO.
El hombre se resistió por un momento pero la orden y la presencia del fiscal le pusieron un bozal. Los técnicos encontraron cartas, tarjetas y notas escritas por Ruth con dedicatorias amorosas para él. Tenían cinco años de ser novios y, en un momento, ella determinó dejarlo. Al parecer se había enamorado del policía pero se dice que siempre se veía con su exnovio. Por supuesto, ninguna de las tarjetas y cartas es incriminante. Pero en el carro 4X4, rojo, 22R, cabina y media, encontraron sangre. Las pruebas de luminol dieron positivas y están a la espera de los resultados del Laboratorio para identificar el ADN de la víctima. Además, está el testimonio del testigo protegido, la bitácora del operativo y el hecho de que no encontraron la cartera y los libros de la muchacha en ninguna parte. Además, el acompañante de Fulano, su primo de diecinueve años, no se presentó a la Policía y se le considera cómplice prófugo del crimen. Fulano espera juicio en la Penitenciaría de Varones de Támara. Asegura que es inocente de la muerte de Ruth aunque dicen que sus propios abogados defensores le aconsejan que acepte la culpa y se vaya a juicio abreviado. Esto le reduciría la condena y podría salir en libertad en seis años. Si insiste en su inocencia y es vencido en juicio, y se dice que hay suficientes evidencias en su contra, le esperan al menos veinticinco años de cárcel y no vería la libertad hasta el año dos mil treinta y siete.
NOTA. Dice el policía que Ruth le dejó una carta que tituló la despedida, como si presintiera su muerte. El cree que Fulano fue violento con ella y que la golpeó en los cinco años de noviazgo. La sangre que los Técnicos de Inspecciones Oculares encontraron en el asiento del conductor pudo derramarse de las heridas de la víctima en el momento en que los hombres se bajaron del carro y ella cayó hacia la izquierda, herida de muerte.
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